Ladybird de Blancpain: la evolución de un clásico femenino

Desde 1930, con la presentación del primer reloj 
de pulsera automático para dama, Blancpain desempeña un papel pionero en la historia del reloj femenino. A partir de ese año, la manufactura no ha dejado de innovar, miniaturizando los movimientos para dotarlos de complicaciones que hasta entonces estaban reservadas a los hombres.

Aunque menos conocida que la actual colección Women, Ladybird supone todo un hito relojero que se remonta a 1956, cuando la casa estaba regentada por Rayville-Blancpain y, tras el lanzamiento del famoso Fifty Fathoms, repitió éxito con el modelo Ladybird, un reloj femenino equipado con el movimiento automático redondo más pequeño de la época.
 Al filo de los 60 años de la presentación de aquel primer modelo, Blancpain recupera esta joya por partida doble —estética y mecánicamente, se entiende— con dos versiones dotadas del encanto de antaño bajo el tamiz de elementos absolutamente contemporáneos: Ladybird Ultraplano de oro blanco y oro rosa.

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La caja mide 21.5 mm x 3.9 mm y está hecha en oro rosa u oro blanco. Su movimiento es el calibre 6150 de cuerda automática y 40 horas de autonomía. Es un impresionante trabajo de miniaturización.

Ambas versiones están equipadas con el calibre de manufactura de cuerda automática 6150, que cuenta con una reserva de marcha 
de 40 horas y la bella particularidad de un micro rotor en platino. Un total de 180 componentes que pueden ser admirados a través de su fondo en cristal de zafiro, como dictan los preceptos del más noble arte relojero.

En cuanto a su apariencia, hay que destacar el tamaño de la caja, de 21.5 mm, medidas ligeramente superiores a las del modelo original, que sintoniza con la tendencia hoy tan arraigada de los modelos mini. Los diamantes, combinados con rubíes, visten el fino bisel y decoran con arabescos la esfera de nácar o penden, de modo intercambiable, en forma de charms rubricados por la firma Damiani. Una fina correa de piel negra o blanca, según la versión, culmina este ejemplar de delicada belleza.

A lo largo de los años, los maestros relojeros de la manufactura introdujeron nuevos movimientos, tanto en las versiones de cuerda manual como automática. El calibre 610 de carga manual fue, en 1993, el más plano del mercado; el calibre 615, presentado dos años después, se convirtió en el calibre de carga automática más pequeño del mundo.

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El calibre 610 de carga manual fue, en 1993, el más plano del mercado. El calibre 615, de 1995, se convirtió en el mecanismo de carga automática más pequeño del mundo y fue utilizado por Blancpain en relojes como estos.

El calibre 6150 —evolución del 615 que equipaba la versión de 1995— tiene un grosor de solo 3.9 mm, mientras la caja, de 21.5 mm, presenta una altura de 8.7 mm. El modelo es hermético hasta 30 metros.

 

 

 

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