Bovet toca el cielo… otra vez

El nuevo Récital 22 Grand Récita con caja de 46.30 mm en oro rosa. También está disponible en platino.

Texto: Andrés Moreno

Abre bien los ojos porque son muy pocas las marcas que este año se han atrevido a hacer uber piezas en toda la extensión de la palabra. Una es la firma independiente Bovet 1822 con su Récital 22 Grand Récital.

No se puede considerar una sorpresa y lo decimos en un buen sentido. Pascal Raffy, quien compró la empresa en 2001, cree en la relojería con densidad y sustancia, en el poder de la artesanía y la mecánica.

“La moda es efímera, lo importante es el largo plazo. Cuando una casa tiene casi dos siglos, lo más importante es durar, no brillar”, dice Raffy, un exitoso hombre de negocios que trabajó en el sector farmacéutico, del que se retiró a los 36 años tras vender sus acciones en la compañía Synthélabo.

Pascal Raffy, CEO y dueño de Bovet 1822.

De vuelta al Récital 22 Grand Récital, podemos encontrar un antecedente de lo que Bovet 1822 ha querido lograr. A mediados de los años 80, en plena recuperación de la relojería mecánica, Ulysse Nardin recobró gran parte de su prestigio gracias a una fantástica trilogía de piezas astronómicas desarrolladas de la mano del maestro Ludwig Oechslin.

Tres décadas después, Raffy ha querido repetirla con otra asombrosa serie culminada con el reloj protagonista de esta nota, que cierra el triángulo mágico formado con el Récital 18 Shooting Star de 2016 y el Récital 20 Astérium de 2017.

Récital 18 Shooting Star.
Récital 20 Astérium.

Las semejanzas son evidentes en el deseo común de llevar la relojería a un nivel superior a partir de un vínculo histórico con la astronomía. Pero hay una diferencia de concepto que demuestra la evolución que la relojería ha experimentado en todo este tiempo.

El Récital 22 Grand Récital es una pieza soberbia que muestra una voluntad por conjuntar lo mejor de la alta relojería.

Está la parte técnica, superlativa, en la que no faltan innovaciones exclusivas de la manufactura como el tourbillon doble volante, que parece flotar en el interior de la caja, o el visor de la fecha en ambas caras del reloj.

Estéticamente destaca por su construcción tridimensional, en la que sobresale la representación de la Tierra mediante una bóveda grabada y pintada a mano. Se incluye una complicación tan clásica como el calendario perpetuo, asociada a la hora astronómica del frontal, aunque esta vez trasladada al fondo de la caja.

No hay que pasar de largo la fuerte carga simbólica que ayuda a entender que estamos ante algo más que un simple reloj. A la presencia de la Tierra se suma la de la Luna, una pequeña esfera también tridimensional que gira alrededor del hemisferio terrestre, y del Sol, en este caso representado por el tourbillon.

El Récital 22 Grand Récital es una pieza para disfrutar desde cualquier ángulo y situación, incluyendo la noche gracias a la técnica de pintura luminiscente exclusiva de Bovet.

Además está concebido para que el cliente pueda personalizar las complicaciones. Esto se consigue con la elección de la ciudad de referencia que la bóveda terrestre tiene al mediodía y que forma un eje vertical respecto al Sol-Tourbillon.

La indicación principal horaria del Récital 22 Grand Récital se expresa por medio de la escala que rodea a la bóveda terrestre en formato de 24 horas y que gira en sentido antihorario, como ocurre en la realidad con nuestro planeta. Se completa con el contador retrógrado de minutos y la indicación de reserva de marcha, estimada en 9 horas.

POR EL FRENTE

  1. Reproducción del planisferio terrestre en relieve con escala de rotación natural de la Tierra de 24 horas.
  2. Tourbillon volante de doble eje con jaula superior reproduciendo el Sol.
  3. Disco indicador de fecha hecho en zafiro con exclusiva técnica de lectura en ambas caras del reloj.
  4. Contador retrógrado de minutos.
  5. Reproducción tridimensional de la Luna con indicación simultánea de fases y una frecuencia de rotación de 29.53 días.
  6. Indicador de reserva de marcha (9 días).

FONDO PERPETUO

El despliegue técnico del Récital 22 Grand Récital no se limita a la carátula. En el fondo incluye un calendario perpetuo sobre una imponente superficie decorada con Côtes de Genève circulares. Llama la atención el disco de fecha que se puede ver en ambos lados del reloj, una patente de Bovet. Hay que tener en cuenta la naturaleza retrógrada de este anillo de zafiro, para cuyo desplazamiento se ha desarrollado un sistema de cremallera micrométrico. Una curiosidad práctica de este calendario es la presencia simultánea de los correctores independientes y un pulsador adicional ubicado entre las asas superiores que permite adelantar todas las indicaciones de manera simultánea a cada pulsación. Este sistema es muy práctico cuando el reloj ha estado parado durante unos pocos días.

EN LA OSCURIDAD

  1. La cúpula terrestre está decorada con pintura luminiscente con una técnica de miniatura desarrollada por Bovet. La realización mediante diferentes capas de lacado ha permitido una representación más realista donde las nubes parecen flotar por encima de los océanos y continentes.
  2. La esfera de la Luna también ha sido tratada con material luminiscente en su lado visible respetando su orografía original.
  3. El bisel de la lupa de la fecha ha sido tratado con material luminiscente para poder consultarla en la oscuridad.
  4. Para conseguir una imagen más equilibrada se han tratado con material luminiscente el cono y la rueda de la reserva de marcha.

60 MOVIMIENTOS

La complejidad para construir un mecanismo de estas características obliga a la manufactura a ofrecer una producción muy limitada. Bovet tomó la decisión de no limitar la serie al material de la caja, sino al número de movimientos fabricados, una solución mucho más inteligente y eficaz. De este modo, en lugar de fabricar 30 relojes en oro rosa y 30 en platino, anuncia que del Récital 22 Grand Récital se realizarán 60 movimientos con independencia del material elegido por el cliente.

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