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Cartier: Sabias razones

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No hay quien pare a Cartier. Ninguna otra firma del sector, hablando siempre de actores ‘principales’, está demostrando en los últimos años un potencial creativo tan potente. No solo hablamos de movimientos, un campo donde el sector ha destacado en los últimos años por la aparición de multitud de novedades. Nos referimos también a un aspecto tan básico como es la creación de nuevas familias y modelos. Si en la pasada edición del SIHH la firma nacida en París destacó sobre la competencia por presentar una nueva familia completamente inédita, la jugada se repite medio año más tarde con la llegada al mercado del Ronde Croisière, la nueva apuesta masculina de Cartier.

Como ya ocurría con el Clé de Cartier presentado en enero, Ronde Croisière viene a cubrir uno de los (pocos) huecos que aún le quedaban. En este sentido, el catálogo de la casa es un como un laborioso puzzle en el que los relojes van encajando entre sí hasta formar la totalidad del dibujo. Como las piezas del juego, los relojes son en apariencia similares, aunque una visión más detenida nos descubre la personalidad única de cada una de ellas y su papel en el conjunto. Visto desde esta perspectiva, el Ronde Croisière comparte elementos comunes con modelos ya conocidos como el Clé, Calibre, Ballon Bleu o incluso Santos. Pero también es diferente a todos ellos y cumple una función única: servir de puerta de entrada a las nuevas generaciones de clientes que se incorporan al mundo de la relojería.

El objetivo no es diferente al buscado por otros competidores del mercado, y las estrategias para conseguirlo son similares. Esto es, inspiración deportiva, un diseño clásico expresado en cajas y carátulas de limpia configuración, y un precio ‘psicológico’ que el comprador puede entender como asumible. Claro está, la diferencia la pone Cartier. Lo hace con su proverbial estilo, reflejado en los múltiples signos que pueblan el reloj, también con el nivel de acabado de la pieza y, por supuesto, con el atractivo de estar equipado con un movimiento manufactura, el 1847 MC estrenado este año con la colección Clé de Cartier. ¿Quién puede dar más por este precio?

El Ronde Croisière se presenta en tres versiones: dos de ellas realizadas íntegramente en acero y la tercera con bisel recubierto de oro rosa e índices de la carátula a juego. La elección del calibre manual 1847 MC limita las funciones a las indicaciones horarias básicas más la fecha; algo que le diferencia del mencionado calibre de Cartier, su referencia directa en el catálogo de la marca, sobre todo en su versión Diver. Con él comparte la apariencia contrastada del bisel, con la diferencia de ser fijo en el caso del nuevo modelo. Este detalle es importante para entender la novedad: el Ronde Croisière no es un modelo de carácter deportivo como podría ser el Calibre Diver. Es un reloj de estilo deportivo, donde la estética prevalece sobre las aptitudes. Aunque este detalle no es óbice para que la caja tenga una más que respetable hermeticidad de 100 metros.

Ningún reloj de Cartier estaría completo sin los detalles que tan bien ayudan a identificarlos. En el Ronde Croisière no faltan el cabujón de espinela sintética, los índices romanos de la carátula, el guilloché ondulado de la carátula o las agujas de forma espada; con la particularidad en este caso de su acabado esqueletado. El bisel es de ADLC con acabado acero o en oro rosa. Tiene correa de cuero.

El Ronde Croisière es el arma perfecta de Cartier para hacerse omnipresente en las muñecas masculinas como ya lo logró hace años con el célebre Santos 100. Con él comparte una apetecible mezcla de elegancia y aire deportivo, combinada con el estilo propio de la marca. La diferencia está en su interior, su movimiento manufactura; la expresión más clara de cómo ha evolucionado Cartier en los últimos tiempos. Un bisel fijo diseñado como si fuera giratorio o una correa de cuero que recuerda a las de kevlar son dos de los elementos que demuestran la inspiración deportiva del Ronde Croisière, aunque no sea este segmento al que va dirigido el reloj, ya cubierto éste por el Calibre de Cartier.

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