El dilema de declinar o resucitar el alma de un reloj

El hombre alcanzaba la Luna, John Lennon y Yoko Ono se casaban en Gibraltar, la universidad de Harvard era tomada por el grupo reivindicativo “Estudiantes por una Sociedad Democrática” y se lanzaba el primer mensaje por ARPANET, el precedente del actual internet. Corría 1969 y también nacería el cronógrafo apropiado para medir con precisión las altas revoluciones que comenzaban a sacudir el siglo XX.

Zenith lanzó el primer mecanismo automático con una alta frecuencia de 36,000 alt/h, que medía hasta décimas de segundo y contaba con 50 horas de reserva de marcha. Algunos señalan que El Primero es una voz latina, otros que pertenece al esperanto. De cualquier modo, un nombre que designa a la perfección el privilegio de abrir el nuevo horizonte del apremiante mundo moderno.

Zenith lleva el año celebrando este medio siglo de su gran tótem. Y con decisión lanza por primera vez una reproducción de la pieza original, El Primero A384.

Si los cronos miran y miden el tiempo vivo en transcurso, ¿por qué Zenith mira el pasado con este revival si habla siempre de la relojería del futuro? Porque mirar atrás es la mejor forma de valorar el presente y ver más claro hacia delante. Y el culto de la pasión relojera a los iconos está justificado para todos aquellos amantes que no pagarán ahora su devoción en subasta a un precio desorbitado.

La firma de Le Locle señala que no será una pieza en edición limitada. De nuevo aquel gesto histórico que democratizó la gran tradición relojera de la misma forma que aquel calibre dejó de ser manual y comenzó a ser producido en 1969 con componentes que podían ser reemplazados tras su fabricación en cadena totalmente garantizada.

“No por tener 150 años, te debes vestir como tu abuela”, nos comentaba recientemente. Pero hay abuelas que siguen siendo “cool”. Que se lo pregunten a los ancianos y millonarios Rolling Stones, amigos de la firma. La retroingeniería de Zenith ha permitido digitalizar fielmente todo el interior de El Primero A384 y resucita su alma de crono con rueda de pilares.

La misma personalidad con caja de acero facetada de 37 mm y esfera lacada en blanco y negro con taquímetro. Llega con brazalete metálico con el aspecto del original. Se ha recuperado la última versión del movimiento El Primero 400.

Las únicas diferencias con respecto al guardatiempo del 1969 es que cuenta con cristal de zafiro y, además, se puede ver el fondo, ya no está hecho de acero macizo.

La casa presentó este año tres ediciones especiales en oro blanco, oro rosa y oro amarillo de El Primero (A386). Y también un set especial El Primero 50º Aniversario limitado a 50 cajas con tres piezas conjuntas: El Primero en acero (A386), un Chronomaster y un Defy que se adquieren de forma conjunta.

 

 

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