Un discurso ligero y con récords mundiales: Bvlgari

Lo que parecía una anécdota se ha convertido en una lección de relojería que acumula récords, pero sobre todo altos niveles de relojería. Desde 2014, en Bvlgari se han sucedido demostraciones en las que la creatividad y la mecánica son las únicas protagonistas.

Y todo ello ligado además al lanzamiento en 2012 de una colección, Octo, que rápidamente se instauró como línea de expresión del universo masculino y contemporáneo de Bvlgari.

Dibujos preparatorios para recrear la esfera del Octo Finissimo Cronógrafo GMT Automático.

Primero fue el tourbillon de cuerda manual, después el repetición de minutos; le seguirían un automático y una nueva interpretación de un tourbillon volante, en este caso automático. Este año le ha tocado al cronógrafo, con el nacimiento de una versión que además incorpora la función GMT.

Legibilidad, precisión y funcionalidad. Todo ello con solo 6.9 mm de grosor. El último récord para un total de 5.

Visto con perspectiva, lo que ya se está convirtiendo en una tradición a través del formato de los récords esconde en realidad un trabajo y una voluntad de ocupar un espacio personal e importante dentro de la creatividad relojera.

Y lo ha hecho a través de los Finissimos, la definición de ultraplano de la casa romana, que en la última tima edición de Baselword presentaba en sociedad el Octo Finissimo Cronógrafo GMT Automático, convertido en el cronógrafo más delgado del mundo, con solo 3.3 mm de grosor, un 40% más delgado que el que ostentaba el registro hasta ahora. Además, es el primer calibre in house cronógrafo de la casa.

La versión Finnisima de una calbre automático dio como resultado un movimiento de solo 2.23 mm de grosor.

El Octo Finissimo Cronógrafo con función GMT ha tomado el relevo del tourbillon más fino del mundo de carga automática. Esqueletizado, fue presentado en 2018, y sencillamente, como en esta ocasión, causó sensación.

La caja con 110 facetas del Octo era un marco perfecto para incorporar un calibre, el BVL 288 –basado en su predecesor BVL 268 y origen de esta carrera de registros–, que en sus escasos 1.95 mm de altura (el reloj con la caja tiene 3,95 mm) acomoda un movimiento automático con rotor periférico y un tourbillon volante. Además, es un reloj funcional.

Preparatorio sobre el papel de la masa oscilante de platino del Octo Finissimo Automatique.

No hay que decir que, a día de hoy, los récords establecidos en esta piezareloj automático, tourbillon automático y tourbillon más pequeñosiguen vigentes y su esfera totalmente abierta es el símbolo de esa elegancia y estilo diferencial que se impone en cada creación Finissimo.

Octo Finissimo Repetición de Minutos, una auténtica obra de investigación alrededor de la sonería.El Octo Finissimo Automatique se había convertido un año antes en el reloj automático extraplano más fino del mercado. Con un grosor total de solo 5.15 mm, su movimiento de carga automática mide exactamente 2.23 mm; y todo ello en un diámetro de 40 mm. El emblemático Octo superaba una vez más los límites de lo posible.

Octo Finissimo Repetición de Minutos, una auténtica obra de investigación alrededor de la sonería.

El Octo Finissimo Automatique incorporaba un nuevo calibre de manufactura desarrollado por Bvlgari, el Calibre BVL 138, que ofrecía además un plus adicional de refinamiento con su acabado decorado a mano con côtes de Genève y finalización perlada y achaflanada. De carga automática, el microrrotor se ha realizado en platino, y en su esfera destaca el pequeño segundero descentrado.

Si echamos la vista un poco más atrás, llegamos al año 2016, cuando Bvlgari presentaba en sociedad el Octo Finissimo Repetición de Minutos, que es reconocido como el más plano del mercado. Si ya no es fácil conseguir un sonido intenso, cristalino y con cadencia uniforme y regular cada vez que se activa el mecanismo en un sonería convencional, hacerlo en un ultraplano es lo que marca la excelencia.

Cada una de las acciones ultraplanas desarrolladas por Bvlgari ha requerido de soluciones técnicas de primer nivel.

En el caso de Bvlgari las cifras hablan por sí solas: el calibre BVL 362 posee un grosor de 3.12 mm y con la caja es de solo 6,85 mm. Para lograrlo hubo que acometer una serie de acciones. La primera tenía que ver con la caja, construida en titanio, pero además en la esfera tanto los índices como las agujas han sido recortados para generar unas aberturas que permiten amplificar la resonancia en el interior de la caja y, por lo tanto, optimizan el efecto del sonido.

La creación de un calibre ultraplano es un exigente ejercicio de precisión y conocimiento.

A estas soluciones se le añadió una importante: los gongs de sección circular fijados directamente a la caja son modelados y acabados individualmente a mano. Otro detalle, la repetición de minutos se activa con un mecanismo de seguridad colocado en el centro de la caja a las 9 horas. Esta pieza fue creada en edición limitada a 50 unidades.

Y no hay que olvidar, por supuesto, el origen de esta particular aportación ultraplana Bvlgari, cuando en 2014 se lanzaba el calibre BVL 268 de cuerda manual que desembocaría un año después en una pieza, el Octo Finissimo Tourbillon de 40 mm de diámetro y un grosor de solo 5 mm –el calibre tiene una altura de 1,95 mm–.

Su esfera lacada en negro ofrece una perfecta vista de la jaula del tourbillon, situada a las 6, mientras el movimiento late a 21,600 alt/h. Fue la primera pieza que permitió vislumbrar el nuevo tiempo para la casa romana y su conversión relojera a los más altos niveles de exigencia y excelencia. Y no se equivocaban.

 

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