Dolce Vita a la Suiza

Federico Fellini dijo alguna vez que “la vida es una combinación de magia y pasta”. Sin querer corregirlo, nos atrevemos a añadir un elemento que tal vez haría feliz al famoso director de cine por tratarse de su patria: la vida es una combinación de magia, pasta y paisajes italianos.

Porque los paisajes italianos causan adicción, más si van acompañados de algunos de los autos clásicos más legendarios. Justo eso sucede en la Mille Miglia, bautizada por Enzo Ferrari como “la carrera más bella del mundo”.

Este rally de resistencia se llevará a cabo del 16 al 19 de mayo con más de 450 participantes, que recorrerán mil 600 kilómetros de Brescia a Roma y de regreso a Brescia. Celebra además la edición 30 de su nueva era, pues su primer periodo ocurrió entre 1927 y 1957. El recorrido pasa por algunos de los lugares más hermosos del país de la bota y levanta mucha expectativa entre los habitantes de las grandes ciudades y los pueblos pequeños.

Desde 1988 tuvo un aliado del mundo del lujo en Chopard, que es su patrocinador principal y cronometrador oficial. La filosofía de la casa propiedad de la familia Scheufele es involucrarse con eventos que realmente les lleguen al corazón. Y la pasión del copresidente Karl-Friedrich por los autos vintage sólo se compara a su atracción por los relojes antiguos. De ambos es un coleccionista virtuoso.

Tanto él como su padre, su madre, su esposa y su hermana Caroline, también copresidenta y una figura prominente en el Festival de Cine de Cannes, son asiduos competidores de la Mille Miglia. Chopard ha llevado el glamour a la carrera de la mano de embajadores y amigos de la marca como Carla Bruni, Eva Herzigova y el mítico piloto Jackie Ickx.

La Mille Miglia es mucho más que una carrera de resistencia”, dice Karl-Friedrich Scheufele. “También es un himno a la Dolce Vita. Tiene la habilidad única de llevar el epicureísmo estilo italiano a todos aquellos que se forman en la línea de salida y ofrece una promesa poderosa: la oportunidad de conducir a través del país más bello del mundo al volante de los mejores autos de la historia. Difícilmente se podría imaginar un mejor escenario: arquitectura, paisajes, arte, moda, alta cocina, naturaleza. Italia está en otra categoría”.

De esta relación ha nacido la colección de relojes Mille Miglia, que Chopard actualiza con cada edición del rally. Con el tiempo se ha convertido en un pilar importante de la marca por su agradable diseño retro, muy exitoso entre los aficionados al automovilismo.

El modelo Mille Miglia 2018 Race Edition conmemora esta tradición de tres décadas con dos versiones: una de acero limitada a mil ejemplares y otra de acero y oro rosa de la que sólo se producirán 100 piezas.

El reloj es un compendio de la sabiduría acumulada en estos años, tanto en el diseño como en su maquinaria. Tiene un tamaño agradable de 42 milímetros de diámetro, esfera antracita con decorado bouchonné y contadores inspirados en los instrumentos de los tableros de los autos vintage. La escala taquimétrica, los números árabes pintados de material luminiscente y, por supuesto, el logotipo de la Mille Miglia subrayan su carácter racing.

Siempre hay detalles maravillosos en este tipo de guardatiempos. Por ejemplo, las muescas de la corona que recuerdan al tapón de un depósito de gasolina o los pulsadores en forma de pistones de motor. Ni qué decir de la correa de piel perforada como los guantes de los pilotos.

En su interior late un mecanismo de cronógrafo automático con el exigente certificado de cronometría COSC. Con esta pieza como centro de atención, no nos queda más que esperar a que arranque esta competencia para recordarnos de lo que se trata la vida: la magia, la pasta, los paisajes italianos.

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