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Es el más veterano de Swatch Group. Un verdadero coronel de infantería que ha vivido la industria desde abajo hasta las más altas cotas de poder junto a Nicolas G. Hayek. Ruge Von Känel, el CEO-león de Longines
En su curriculum, en la web de Longines, la marca que esta temporada cumple 180 años y él dirige desde hace lustros, Walter von Känel (Schwerin, Alemania, 1941) no oculta nada. Trabaja en el sector desde hace 43 años, fue vendedor y coronel de infantería. Le entrevistamos en el booth de Longines en Baseworld y es flexible con el tiempo, algo que se agradece en ese caos organizado en citas de media hora que es Basel. Vehemente y directo, parece un león maduro a punto de defender con garras y dientes la selva de la industria relojera.
Se habla de un cambio de era...
¿A qué se refieren?
A cambio de ciclo. ¿Percibe una nueva época en la industria con el silicio, los nuevos materiales, los vaivenes del mercado, o ya ha vivido mutaciones parecidas en el pasado?
Arriba y abajo... Nosotros sólo subimos, nunca bajamos. Han tocado dos puntos. Primero: tenemos un volumen de negocio, tenemos unidades, publicidad y mercadotecnia, poseemos diseño para los relojes y en algún punto hablaron de tecnología. Pues bueno, nosotros producimos más de un millón de piezas al año, y no de silicio por el momento.
Es imposible producirlo en masa.
Nada es imposible. Lo haremos en algún momento. Número dos: mi trabajo es ser el mejor en la categoría entre los 1,000 y 4,000 dólares. Este es mi territorio. No puedes tener este volumen con toda la nueva tecnología adicional que va dirigida a minorías. Nosotros vendemos un millón de piezas y facturamos cerca de 1,000 millones de dólares. Somos el cuarto o quinto de la industria. El silicio se lo dejamos a los hermanos grandes. Siguiente pregunta.
Usted ha vivido varias crisis en la relojería: la del cuarzo y la financiera reciente, el renacimiento del reloj mecánico... ¿Qué momento le ha interesado más?
En la vida y en este negocio juegas con un par de elementos. El primero es la estructura de la compañía. El nombre no ha cambiado, es Longines desde el principio. Después tuve suerte (o no) de pasar un tiempo en el negocio familiar, con los dueños, peleando unos con otros. Luego tuvimos la primera empresa conjunta, a continuación la segunda, donde poco a poco la familia fue perdiendo el control y nos convertimos en miembros de Swatch Group. Aquí fue donde Papá Hayek nos encargó la misión. Una misión y un coronel de infantería.
¿Qué ha cambiado tras el fallecimiento de Mr. Hayek?
Yo soy miembro del equipo fundador y nadie queda ya, así que no puedo hablar sobre eso. Papá Hayek era un genio. Yo estaba muy cercano a él. Todo ese periodo fue muy interesante para mí. Ustedes sabrán que no tengo educación universitaria, mi padre era granjero y sólo fui a primaria... Pero poseo 27 pasaportes y algo de experiencia. Sobre el grupo: tenemos las marcas, las fábricas, los equipos de investigación, etc. En cada marca tenemos una misión clara pero se respeta la cultura de cada firma. La gran fortaleza de este grupo es que estamos en todos los segmentos. No ponemos todos los huevos en la misma canasta. Por lo demás, Nick (Hayek) lleva siete años de director general. Para nosotros ha sido una gran continuidad. Me impresionan los conocimientos de Nick.
Longines tiene un pasado célebre, en la primera mitad del siglo XX. ¿Cree que si no hubiera entrado en Swatch Group pudiera haber superado a Omega?
No lo creo.
¿Está seguro?
He aprendido algunas cosas en mi vida. Los hombres decimos sólo una vez en la vida siempre y nunca, y es el día en que nos casamos. Fuera de esto nunca utilizo las palabras siempre y nunca. Ahora bien, veamos donde está Longines. Estamos cerca de los 1,000 millones, producimos un millón de piezas, somos la marca número 4 o 5 de la industria. No está nada mal este desempeño. Y sin Swatch Group no estaríamos donde estamos ahora.
¿Qué ha ocurrido con el legado de piezas y calibres de aquellos años históricos? ¿Se han perdido?
Nada se ha perdido.
Pero hoy presentan movimientos inspirados pero son de ETA.
Necesitan catecismo. Ya no son ustedes tan católicos como antes, ja ja. Quizás somos más protestantes. En Suiza tenemos de todo. Hay portugueses, italianos, españoles... Todos son bienvenidos. En mi compañía hay 27 nacionalidades. Pero los protestantes y los católicos son cristianos. Ahora tenemos medio millón de musulmanes en el país. ¡Somos tolerantes y todos son bienvenidos!
Volvamos al catecismo, a la herencia de Longines.
En 1984 todos nuestros movimientos se fueron a ETA pero en 2004 convencí a la administración para continuar con lo retro.
Este año, por ejemplo, hemos presentado cuatro retrógrados y hemos añadido una fase lunar, am/pm y todo dentro de mi segmento, sin rebasar los 4,000 dólares. Sólo trabajo con ETA, pero hemos pagado por el desarrollo, por la rueda central, así que es mi producto, el de Longines. También hemos lanzado un cronógrafo monopulsador con rueda de columnas histórico...
Parece un reloj de los años 20. ¿Lleva movimiento ETA?
Tendré un calendario de tres manecillas exclusivo para Longines, pero trabajo con ETA. ¡Para qué me voy a complicar la vida cuando tenemos una fábrica que funciona maravillosamente! Nadie va a tener mi retrógrado, nadie va a tener mi rueda central, nadie tendrá el movimiento para damas. ¿Qué más quieren? En dos o tres años produciremos 1.5 millones de relojes pero no puedes llegar a ese volumen sólo con estas piezas. Producimos casi 7,000 relojes diariamente. El doble en un día de lo que produce mi amigo Richard Mille en un año. No entraré en el silicio. Lo mío es generar ganancias, muchas ganancias.
Díganos, ¿se corta el suministro de ETA a todo el mundo?
Sólo estoy al cargo de Longines... Pero le diré que por nuestra parte queremos que Swatch Group sea un pequeño Kremlin, no el gran Kremlin.
¿No tienen miedo a perder poder en el mercado? Al fin y al cabo con ETA controlan al resto de las marcas como gran proveedor.
¿Por qué les vamos a pagar el desarrollo? Tenemos que ser muy claros con quiénes van a recibir calibres y quiénes no. Nuestra relación con Cartier o Breitling es perfecta. Pero con otra gente no estamos de acuerdo. ¿Por qué nos vamos a clavar un cuchillo en la espalda? Hemos invertido millones en esta fábrica. El nombre del juego es inversión, no control.
¿Producirá algún día Swatch Group sus relojes en Asia?
No. En Suiza hemos luchado mucho para reforzar este sector. Y todos los suizos llevamos un político dentro.
¿Qué le parece la entrada de Citizen en La Joux-Perret?
Son bienvenidos.
Aprenderán a hacer tourbillones.
Y tal vez le compren la fábrica a Miguel Rodríguez (Soprod). Los suizos adquirimos una licencia a Citizen. Es un buen socio... Excepto si vende movimientos a algún cliente falso.
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