Girard-Perregaux: los secretos de la grandeza

Que la relojería es un estado de ánimo lo demuestra Girard-Perregaux. La manufactura de La Chaux-de-Fonds vive en euforia absoluta gracias a la buena aceptación que ha tenido su colección Laureato. Antonio Calce, su carismático CEO, ha logrado enderezar la trayectoria de la firma luego de años de incertidumbre marcados por la inestabilidad del mercado y su lenta transición de casa independiente a marca del gigante de lujo Kering.

Calce tiene claro que la alta relojería mantendrá un papel principal en el futuro de Girard-Perregaux. No es un simple deseo, sino una realidad confirmada por la presentación del Minute Repeater Tri-Axial Tourbillon.

Visto en perspectiva, parece un reloj de otra época. No hablamos de su estética, indudablemente actual, sino de su espíritu de creación, más cercano a la moda de las supercomplicaciones que dominó la escena hace una década y que hoy en día no recibe tanta atención por parte de las grandes firmas.

En este sentido es una pieza sin concesiones a la discreción, la funcionalidad o el clasicismo, valores que dominan la relojería moderna. Su desarrollo es fruto de dos tradiciones de la marca. Por un lado las sonerías, ejemplificadas en la saga Opera, parte importante del legado de la manufactura y al cual se suma ahora este guardatiempo con repetición de minutos. Por el otro, el tourbillon. No está de más recordar que Girard-Perregaux dio vida a uno de los mecanismos más famosos de la historia, el tourbillon bajo tres puentes de oro, patentado en 1884 y desde entonces en producción, aunque discontinua.

Este mecanismo evolucionó en 2009 con la incorporación de un tourbillon de doble eje, una maravilla técnica que una vez más fue mejorada el año pasado con el increíble Planetarium Tri-Axial, antecedente directo de esta novedad. Ambos relojes comparten una arquitectura tridimensional que sublima la planicie de la esfera tradicional. El Minute Repeater Tri-Axial Tourbillon va más allá al proponer una construcción descubierta que permite contemplar la naturaleza escultural del movimiento.

Este diseño no es producto del azar. Su estética acerca su calibre manual más al concepto de obra artística que al de maquinaria relojera. Esta gozosa visión se beneficia de la elección de cristales de zafiro tipo box (bombeados) en ambos lados de la caja de titanio de 48 milímetros para disfrutar una vista óptima del interior. Como curiosidad, hay que destacar la posición de los contadores horarios. Están hechos en zafiro transparente y separados para dejar libre la visión de los martillos del dispositivo de sonería, ubicados a las 12 horas y cuya forma recuerda a los puentes diseñados por Constant Girard para su mecanismo más célebre.

MARAVILLA TRIDIMENSIONAL

El tourbillon de triple eje es una de las cumbres relojeras más altas disponibles en el mercado hoy en día. Su caja tiene 140 componentes para un peso de solo 1.24 gramos, gracias en buena medida al uso del titanio. Como su nombre lo indica, el órgano regulador tiene un movimiento continuo de tres rotaciones diferentes: la exterior con cadencia de dos minutos, la intermedia con la habitual de un minuto y la tercera de 30 segundos.

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