Grandes relojes de 2015: Omega Globemaster

Los cuarteles generales de Omega en Biel (Suiza) acogieron en octubre de este año una conferencia para anunciar a la industria y al mundo la obtención del primer certificado Master Chronometer. Presentado en 2014, este test marca una nueva etapa en los procesos de control al evaluar el correcto funcionamiento de los calibres y de los relojes terminados en condiciones reales de uso y valorando aspectos como hermeticidad, reserva de marcha, temperatura y exposición de campos magnéticos.

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La caja mide 39 mm y es hermética hasta 100 metros. Puede ser de acero, oro Sedna, oro amarillo o bicolor (oro y acero). Sus elementos característicos son el bisel estriado y la carátula estilo ‘pie pan’.

Para crear este certificado, Omega colaboró con el Instituto Federal Suizo de Metrología (METAS), el organismo gubernamental suizo que se encarga de todo lo relacionado con las medidas. En total son ocho las pruebas que los guardatiempos deben superar en el transcurso de 10 días. Pero también deben ajustarse a los requisitos del COSC (Contrôle Officiel Suisse des Chronomètres).

Los ocho criterios que la certificación Master Chronometer considera son:

  1. El funcionamiento del movimiento durante la exposición a un campo magnético de 15,000 gauss.
  2. La desviación del tiempo de marcha del reloj en seis posiciones.
  3. La desviación del tiempo de marcha del reloj, entre 0 y 2/3 de reserva de marcha.
  4. El funcionamiento del reloj durante la exposición a un campo magnético de 15,000 gauss.
  5. La desviación de la precisión media diaria del reloj, tras exponerlo a un campo magnético de 15,000 gauss.
  6. La precisión media diaria del reloj en pruebas que reproducen las condiciones de uso diarias (seis posiciones, dos temperaturas).
  7. La reserva de marcha del reloj (autonomía y funcionamiento sin recargar).
  8. La estanquidad del reloj (probada en agua).

El reloj que ha pasado a la historia por ser el primer Master Chronometer es el Globemaster. A los conocedores de la trayectoria de Omega les será familiar el nombre, que fue elegido por la casa en la década de 1950 para denominar a algunas referencias de la línea Constellation. Caído en desuso durante años, Omega lo recuperó para designar a este nuevo modelo perteneciente a la propia colección Constellation.

Acorde con la tendencia de Omega en los últimos años, el Globemaster tiene un marcado carácter vintage. No hablamos de una reedición de un modelo concreto, pero sí observamos en su diseño elementos estéticos procedentes de las primeras referencias Constellation, como son su bisel estriado o la curiosa carátula facetada estilo pie-pan. Sus líneas y detalles nos confirman que estamos ante un reloj de espíritu intemporal, preparado para ser usado de manera asidua y capaz de superar tendencias pasajeras.

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El medallón tiene la imagen de un observatorio y representa los premios a la precisión que Omega recibió en los años 40 y 50. Las ocho estrellas simbolizan los criterios Master Chronometer.

El aspecto retro contrasta con su avanzado movimiento 8900 con escape Co-Axial, espiral de silicio y resistencia a campos magnéticos superiores a 15,000 gauss, obligado por las normas del Master Chronometer a conseguir una desviación por debajo del 0/+5 segundos por día. Entre las ventajas que este mecanismo posee está el cambio rápido de hora sin necesidad de desajustar la aguja de minutos. Los acabados del movimiento dependen del material de fabricación de la caja. El Globemaster incluye versiones en acero, con caja de oro amarillo o Sedna (la aleación exclusiva de oro rosa empleada por Omega), los cada vez más demandados bicolor y una edición de platino limitada a 352 ejemplares.

 

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