Humanizar al reloj: entrevista con Jean-Marc Wiederrecht

En su atelier AGENHOR, Jean-Marc Wiederrecht ha creado movimientos fascinantes y
revolucionarios para Hermès, Van Cleef & Arpels, MB&F, Fabergé y Harry Winston.
Con el respeto que se ha ganado, se pronuncia en contra de la obsesión por la perfección. Aquí algunas de sus máximas, dichas durante la charla que pudimos sostener con él. 

“La pregunta más importante hoy es qué significa un reloj y por qué los producimos. Nadie lo sabe. Apostamos por más tecnicidad e industrialización, pero creo que hemos exagerado en nuestro intento de hacer los relojes asépticos. Ahora todos son exactamente iguales, fabricados con las mismas máquinas y por los mismos ingenieros, y todo en ellos es perfecto. Hemos perdido el contacto con las raíces, es decir, con las personas que hacen el reloj”.

“Los mejores relojes del pasado eran hechos con una chimenea en medio del taller, con personas que quizás fumaban o tenían un gato allí mismo, y los mecanismos funcionaban perfectamente bien. Si visitas AGENHOR, verás que nuestros relojeros abren las ventanas porque necesitamos respirar aire fresco. Trabajamos para las marcas más grandes, que controlan todo lo que producimos, y ninguno de los relojes que hacemos tienen polvo dentro, todos están limpios”.

“Tenemos que volver a humanizar el reloj, darle la oportunidad a los relojeros para que trabajen con su corazón y su estómago. Debemos volver a encantar a los clientes, mostrarles que hay hombres detrás de las ideas y de los productos”.

“¿Qué hace que un movimiento mecánico sea importante en la actualidad? Que lo puedes escuchar y que sientes como si estuviera vivo en tu muñeca. El sentimiento de darle cuerda, de ver el reloj y notar sus imperfecciones, todo eso te remite al hombre, a sus manos y sus habilidades”.

“El uso de computadoras para organizar la producción nos ha puesto en una posición difícil. Si un cliente quiere cambiar una correa por otra que le gusta más, las marcas no lo hacen porque para sustituir una correa tienes que crear toda una referencia nueva. Debemos ser capaces de hacer lo que el consumidor nos pide, al menos en la relojería de más alta gama. Sería mucho más fácil crear diez correas diferentes para que la gente pueda elegir y listo”.

“Si Breguet viviera en esta época nos preguntaría por qué con toda esta tecnología no hemos avanzado y todavía hacemos los relojes como él los hacía. Aunque a Breguet le importaba mucho la precisión, se daría cuenta de que ya no es lo más importante. Sí, debes luchar porque tus mecanismos se acerquen lo más posible a la desviación de un segundo por día, pero con el peor reloj de cuarzo siempre tienes la hora exacta. Breguet no sólo intentaría usar silicio en la espiral, sino que iría más allá, haría algo con los satélites, con el GPS”.

“Toda la industria hace el mismo cronógrafo desde hace unos 150 años. Con mi equipo logramos reinventarlo por completo con el mecanismo AgenGraphe para que los tiempos realmente se puedan leer por primera vez con los indicadores centrales de 60 segundos, 60 minutos y 60 horas. Esto demuestra que aún es posible innovar, y no sólo con el uso de fibra de carbono”.

“El AgenGraphe es un mecanismo complejo con unas 500 partes, pero está hecho con una lógica fácil de entender porque es mecánica pura. Si un relojero es inteligente y bueno en su trabajo, puede ajustarlo”.

“A través de los relojeros locales podemos conectar de nuevo con los clientes. El dueño de un reloj debería de poder ir con su relojero para que éste ajuste la precisión a las condiciones de uso y de clima, que son distintas para cada uno. Esto, que hoy no es posible porque para las marcas todo tiene que ser perfecto, también es parte de rehumanizar al reloj”.

“No podemos vivir sin las marcas grandes porque son útiles y necesarias, y porque el dinero viene de ellas”.

“Pero las marcas pequeñas e independientes son las que en realidad enamoran a la gente con sus ideas. Nos hacen soñar“.

“Las marcas grandes deberían de invitar a las pequeñas a las boutiques y ayudarlas. Éstas últimas venderán una o dos piezas al mes, mientras que las grandes venderán miles, pero las personas irán a ver a las independientes. Eso es lo que está pasando en el SIHH de Ginebra, donde el mejor sitio para estar es el Carré des Horlogers”.

“Sucede lo mismo con la verticalización. Las marcas invirtieron muchos millones para fabricar in house y no funcionó. Es una estrategia buena para la producción en masa, pero si realmente quieres ser dinámico es mucho mejor trabajar con una red de muchos proveedores especializados como se hacía en el pasado”.

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