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“La percepción de Tudor está subiendo”

Ander Ugarte nos atiende con una conversación sosegada y amable. El director de diseño de Tudor cuenta con suficiente experiencia como para despertar la curiosidad. “Diseñé el primer Greubel Forsey y también trabajé para marcas como Eterna, Porsche Design y otras firmas confidenciales basadas en Ginebra, algunas han desaparecido”. Pulso con estilo claro y muy firme para velar por el legado de Hans Wilsdorf. “Fui siete años diseñador en Rolex entre 1990 y 1997. Luego trabajé como diseñador independiente durante 10 años, aunque la relación con esa marca siempre estuvo presente. Y, en 2008, Tudor me propuso volver a trabajar para ocuparme de sus diseños únicamente”.

El bronce es tendencia y ustedes fueron uno de los primeros en sacar productos con este material en las cajas. Este año reeditan el Black Bay Bronze, ganador del Petite Aiguille en el GPHG de 2016.

Hasta hace unos años el bronce era un producto muy especial, algunas marcas lo hacían, pero nosotros hemos contribuido a que se democratice un poco y lo vendemos a un precio correcto. En este caso, tenemos este nuevo color en el bisel gris y la esfera también tiene el mismo color, aunque está sombreado hacia el centro. La parte central es más clara y la parte exterior es más oscura.

Black Bay P01 inspirado en el prototipo desarrollado a finales de la decada de los 60.

Menciona el gris, un color de moda este año. La paleta de colores y texturas en las esferas también se amplía, aunque Tudor siempre ha sido más clásico.

En nuestra historia hemos probado incluso colores amarillos. En nuestra experiencia, los colores son muy llamativos, pero luego a nivel comercial no funcionan, o al menos en nuestra gama de precios es más complicado. La gente se lanza por colores más originales, pero en relojes ya de cierto rango y de cierto precio, el consumidor mira más un color que no se canse. Los colores especiales siempre van más unidos a la moda. Hay que tener bastante cuidado con el color en la relojería, a veces bastan pequeños toques.

Como la combinación del acero y el oro del nuevo Black Bay Chrono S&G.

Ya existía en la división de submarinismo, pero en este caso hemos presentado el modelo de cronógrafo. Aquí lo que hemos hecho es aplicar el satinado. También en la parte exterior del bisel. Con respecto al modelo de acero que presentamos hace algunos años, hemos añadido el disco en aluminio con los números en oro amarillo, también con el acabado en la carátula donde tienes los subcontadores de color champagne, mientras que en el anterior modelo de acero era todo negro.

Black Bay Chrono S&G hace suyas las famosas agujas «Snowflake», insignia de los relojes de submarinismo TUDOR desde 1969.

 

Son piezas vintage muy sólidas, ¿pero combinar pulido y satinado no es una técnica más actual?

El efecto vintage lo da igual la terminación de acabados que hemos escogido. Normalmente, cuando se hacían los relojes de acero y oro amarillo, con el oro amarillo se hacía pulido con un efecto mucho más vistoso. Lo que yo quería aquí, sobre todo con el oro amarillo, era darle un efecto de más materia, algo más caluroso, por eso he escogido el acabado más satinado. Y el conjunto de estos tres elementos satinados producen un efecto más vintage. Ese pequeño detalle del acabado está teniendo mucho éxito.

¿Sigue la firma apostando por la recuperación de su legado?

En Tudor tenemos más de una decena de colecciones. Está claro que Black Bay está más inspirado en el estilo vintage que otras colecciones más clásicas, pero creo que hoy en día tenemos todo tipo de piezas. El Pelagos es una versión más moderna de la versión de submarinismo con materiales como el titanio, el acabado satinado o incluso la esfera mate con mucho contraste. Ofrecemos un poco de todo, aunque para nosotros Black Bay es una colección muy importante, quizá ahí el efecto vintage es más visible. Hay un poco de todo, pero está claro que la línea Black Bay se está agrandando mucho, es un reloj que representa la nueva identidad de nuestra marca y de ahí que tiene mucho interés comercialmente. Está funcionando muy bien y nosotros la ampliamos. Ahora jugamos con las complicaciones de lo mecanismos. El año pasado fue novedad el GMT, también estamos probando materiales diferentes dentro de la familia.

Calibre de manufactura MT5612, certificación oficial del COSC, con espiral de silicio y reserva de marcha de 70 horas.

Pero la identidad sigue siendo muy deportiva, en Tudor no creo que se pueda presentar un tourbillon y este tipo altas complicaciones.

No lo creo, además no hay que olvidar que Tudor tiene una cierta gama de precio y sabemos que si nos salimos de esa gama no vamos a vender. Incluso cuando presentamos relojes de acero y oro con el brazalete también en oro buscamos técnicas para que se quede con un precio bastante asequible.

 

La firma sí se refuerza mucho con nuevos calibres de manufactura.

Prácticamente toda, salvo una línea, los Black Bay están tomando mecanismos de manufactura que realmente son hoy en día de alta calidad. Tienen una reserva de marcha de 70 horas, vienen con espiral de silicio antimagnético y, además, la certificación COSC. La percepción de Tudor está subiendo. Creo que la gente está dispuesta a invertir un poco más y a confiar en la marca.

 

Este año recuperaron de su archivo secreto el Black Bay P01.

Este reloj se inspiró en uno de los prototipos históricos que Tudor hizo en los años 60 para responder a un pedido de la marina americana. La idea era mejorar la técnica alrededor del bisel en aquella época y el prototipo original tenía un sistema de estos eslabones finales que cubrían un poco el bisel. Lo tenían en esa época para quitar la correa, girar los eslabones finales y sacar el bisel para limpiarlo. Está claro que el P01 es de un universo naval, no tiene la escala típica de aquellos relojes de submarinismo. Ahora hemos puesto los eslabones finales y un sistema que puede bloquear el bisel. La corona abajo está inspirada en el prototipo de aquella época.

¿Esa posición no complica eso el calibre?

No lo complica, lo único que cambia es el disco. Los números hay que imprimirlos en otra posición, pero no cambia mucho. También este modelo tiene una correa que llamamos híbrida, que está hecha de caucho en la parte de abajo con el cuero cosido y pegado en la parte de arriba. Es una pieza que ha dado mucho de que hablar y a nivel comercial ha respondido muy bien. Es un reloj que hay probar, hay que llevarlo en la muñeca para verlo realmente.

 

Se sentirá muy feliz como diseñador en una marca con un legado interesante.

Es una suerte. Aquí tenemos otros ejemplos con la agujas snowflake, que salieron al mercado hace 50 años. Estamos conmemorando esos 50 años de las referencias que han llevado el snowflake en nuestra historia, algo más antiguo que el Black Bay P01. Desde finales de los años 50, hemos sido proveedores de bastantes marinas nacionales, como la inglesa, la americana, argentina y otros países. Vendimos muchos relojes porque teníamos un producto de calidad a un buen precio.

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