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REPORTAJE TdR
Anuario 2012
Anuario 2011
Anuario 2010
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CREATIVIDAD EN PROGRESIÓN GEOMÉTRICA. No sólo vigoriza su autoridad en la gama de piezas de alta mecánica, sino que estrena una colección completa con fuerte vocación icónica y extiende su imperio en el reloj-joya. El gigante francés derrocha talento, complicaciones, ingenio conceptual y olfato mercadológico sin perder un ápice su carácter.
Lo hizo de nuevo. Si 2009 fue su Annus Maravilis, 2010 podrá ser recordado, sin duda, como el Año Cartier. En plena cautela poscrisis, la maison de la rue de la Paix apabulló en el último Salon International de la Haute Horlogerie (SIHH), el del 20 aniversario, con cinco nuevos movimientos de alta mecánica, para estrenar un total de catorce modelos. Una muestra de poderío con ejemplares deslumbrantes como Grande Complication Squelette, Astrotourbillon, Heures Sautantes o Chronographe Central, en la serie Rotonde. Piezas que reivindican para Cartier un lugar entre la élite de las geometrías del tiempo, con torbellinos hipnóticos que indican segundos alrededor de las horas, cronógrafos monopulsantes con calendario perpetuo o fórmulas combinadas digitalesanalógicas de una lírica tan sintética que roza el minimalismo. Aunque las señas de identidad son comunes e inconfundibles: numeración romana, carátulas guilloché, manecillas azuladas, espacios de lectura diáfanos... Por si fuera poco, el equipo que dirige Carole Forestier, relojera jefa de la manufactura en la Chaux-de-Fonds, también atacó las bases técnicas y lanzó la estratégica colección Calibre: cinco modelos y 13 referencias que desarrollan el primer reloj masculino redondo, de estructura básica, para un público exigente de la autenticidad Cartier, en cuyo interior palpita el primer calibre de manufactura automático íntegramente hecho en casa.

































































































