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Anuario 2010
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SIN COMPLEJOS Y CON MUCHO AIRE FRESCO. Como si esas mismas brisas marinas que evoca el nombre de la firma se plasmaran en sus piezas con conceptos remodelados. La llegada de Vincent Perriard al mando de la marca en 2009 da frutos distintivos bajo la forma de una repensada gama Cruise. La hoja de ruta para la nueva era: ofensiva creativa de calidad y medium-cost.
Ese eterno corredor de fondo nacido en Neuchâtel y apellidado Perriard todavía no ha tenido tiempo* de imprimir al completo su revolución en Technomarine. Tiene ni un año como CEO de la marca, pero ya se notan conceptos y se adivinan intenciones. Un compendio estético medio, sin renunciar a buenos calibres de cuarzo* suizos y japoneses, que merman el despliegue creativo. Entrevistado justo al tomar posesión en Technomarine, el ex capitánde Concord se refería constantemente al éxito sin complejos de Swatch como referencia para sus planes. Queda ese detalle. Como también el de la relojería upgrade de alta expresión estética. Es palpable en esa rara simbiosis entre silicona, aluminio y diamantes que encumbran como algo distinto la figura de guardatiempos como Cruise Original Star. Tanto es así, que la fórmula (en 40 mm, una medida grande para la mujer, pero ajustada a los nuevos tiempos) ya era exitosa en modelos como UF6 Large 42 mm, aunque probablemente no brillaran con la luz del marketing arrollador de Perriard. No se pretende marcar una pauta en el más tradicionalista mundo de las horas, sino asentar tendencias o, más bien, adelantarse a ellas
como hacen piezas del tipo Sport Cruise 45 mm. Sobre todo en una era poscrisis en la que los consumidores pensarán más de dos veces antes de invertir su dinero en productos demasiado caros sin demasiado sello. Technomarine es, por eso mismo, una alternativa. Segundas partes a veces son incluso mejores.











