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Nació hace casi dos siglos. Era una carrera. En el arte del conteo de los tiempos se ha basado la firma de la estrella para crear su discurso de investidura relojero
Fue durante una carrera de caballos en el famoso Campo* de Marte. Hace casi dos siglos, en 1821, en París. Nicolas Mathieu Rieussec presentaba en sociedad su última invención: un reloj capaz de escribir (en griego, grafos) el tiempo* (cronos) para clasificar los lapsos producidos por cada uno de los caballos en el certamen.
Era una caja de madera que sostenía un movimiento relojero que daba vida a dos carátulas esmaltadas, una al lado de la otra, y calibradas con escalas para los minutos y los segundos. Entre ambas esferas, Rieussec fijó unas delgadas agujas rellenas de tinta, con plumines en sus puntas.
Cuando las carátulas giraban, el tomador del tiempo* podía presionar un botón en el instante en que el caballo cruzaba la línea de meta. Así, las manecillas dejaba unas pequeñas marcas sobre la superficie del reloj. Los tiempos quedaban registrados sin tener que observar y hacer cálculos con el viejo guardatiempo* de bolsillo. Por primera vez en la historia de la relojería, una pieza era capaz de medir de forma precisa pequeños intervalos. Rieussec llamó a su nuevo concepto ‘cronógrafo’.
¡Y qué mejor forma para Montblanc de sumergirse en la mística de la relojería! El mito fundacional del crono ha servido para laminar la ya absolutamente consolidada presencia de la firma de la estrella en las primeras categorías de casas relojeras. Sobre él ha construido su discurso de investidura y a partir de él ha producido una colección especial (por supuesto, de manufactura), ha engendrado dos centros de producción de calibres, en Le Locle y en Villeret, y ha disparado la reputación con un reconocimiento estratosférico por parte de los amateurs, los coleccionistas más avezados o los neófitos en el universo de las horas mecánicas. Por eso, además este año especial en el que se celebran 190 años desde la invención del crono las novedades de Montblanc son como un río fresco y abundante de ideas. Acompañadas además por una muestra especial organizada en conjunto con el Museo Internacional de Relojería de La Chaux-de-Fonds que repasa los casi dos siglos de historia de una de las piedras de toque de la relojería.
Aunque, para los enamorados de la línea más crono de la firma de la estrella, lo más luminoso sea la aparición de la última generación de la serie Nicolas Rieussec. En ellos un sutil, puro y clásico patrón de guilloché enfatiza el carácter de este icono relojero.
Las horas y los minutos, descentrados un poco hacia las doce, se exhiben firmes fijados con dos tornillos de acero azulado. A las 6 h la carátula atravesada del puente en ‘V’ sonriente deja ver parte de las interioridades del calibre MB R110, de cuerda manual, con rueda de columnas (imprescindible en todo crono de manufactura digno) y un innovador sistema de dientes que reduce la fricción de los engranes y aumenta la eficiencia del motor. Con totalizadores de 60 segundos y 60 minutos y disponible en oro* rosa, oro blanco o platino* está a la venta en una estricta edición limitada de 190 relojes en oro rosa, 90 en oro blanco y 25 en platino 950. En la esfera de la pieza, el homenaje a la historia y a la idea. En el margen derecho, escrito al borde del guilloché ‘Nicolas Rieussec’.
Montblanc se encuentra en el grupo de las reales manufacturas desde 2006. Su sede está en Le Locle, en las montañas del Jura suizo. Su director es Thierry Junod, un economista-relojero de 39 años. En ella se producen los movimientos MB R100, MB R110, MB R 120, MB R200 (de carga automática) y ahora el recientemente presentado MB LL100, también de carga automática y con rueda de pilares y función flyback, fecha y visualización de las 24 horas con doble huso horario.
El poder de la independencia produce sueños. Como un órgano regulador con doble espiral cilíndrica, inspirado en los cronómetros marinos del siglo XIX. Tourbillon Bi-Cylindrique de Montblanc lleva al límite la precisión emergiendo del atelier de alta relojería de Minerva Villeret.
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