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Activo prácticamente en todas las especialidades, el sello renacido bajo el liderazgo de Rolf W. Schnyder impone su autoridad en el mundo de las sonerías con una ensoñación autómata. Dedicada a Alejandro Magno
La dimensión de la Ulysse Nardin que nos deja el recientemente fallecido Rolf W. Schnyder es tan amplia como un pequeño universo lleno de planetas y estrellas destilando distintas formas de vida. Del ultratecnológico Diavolo, hasta la serie de clase sport Maxi Marine, pasando por el concepto elitario de intensa herencia haute horloger de este Alexander the Great, Ulysse Nardin es una autoridad irreprochable en todos los ámbitos.
Pocas marcas se pueden permitir experimentar con materiales y técnicas novísimas (no en vano, esta firma es ‘la’ pionera en el uso del silicio) y, a la vez, confeccionar una sonería Jacquemart, con gestos de autómatas, una especialidad de la relojería más exquisita apenas practicada incluso en las firmas con las mayores aspiraciones. Aquí es una pequeña escena de lucha producida en diamante policristalino, que cede parte de protagonismo a un tourbillon al estilo James Pellaton, como los realizados por la marca a principios del siglo XX. Con repetición minutos de cuatro gongs Westminster.
Sólo 100 piezas.
Manual | Cal. UN-78 | 36 rubíes
Sonería Carillon Westminster
Jacquemarts | Carát. diamante
policristalino | Oro* rosa
44 mm | Vers. Oro blanco
Una técnica antiquísma de articular
tiempo* y escena animada en una
de las firmas de modernidad más
rabiosa. Uno de los jacquemarts más
antiguos, por ejemplo, es el de Dijon
(Francia) creado en 1382, aunque
después se hizo bastante popular en
la relojería decorativa de la nobleza
europea en los siglos posteriores. Ya
casi relegado de los guardatiempos
de pulso, el inventor del escape de
silicio y la tecnología DIAMondSIL,
lo usa a menudo en su colección
bespoke y en series de similar inspiración
como Circus Minute Repeater.








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