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SIAR 2015: HYT o la razón de la locura

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Lucien Vouillamoz, físico nuclear e inventor del sistema hidromecánico de HYT

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HYT H3, el primer reloj con módulo líquido que impulsa el movimiento mecánico.

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HYT Skull Maori

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Movimiento mostrado durante la conferencia

Es físico nuclear, un científico que tiene metida en el alma la enfermedad de la relojería. Al menos eso ha contado Lucien Vouillamoz, el cerebro científico detrás de la tecnología hidromecánica de HYT y cofundador de la marca, en el SIAR México 2015. Jamás pensó adentrarse en las entrañas de este universo del tiempo, pero lleva 10 años alimentando una locura convertida en razón. “HYT ha unido dos mundos opuestos, los líquidos y la mecánica relojera. En HYT la indicación del tiempo muestra el consumo del mismo como una clepsidra o una batería de un celular. Ves siempre cuánto tiempo te queda para terminar el día”, explica Vouillamoz.

HYT presentó el primer reloj en 2012. Nunca antes, nadie, había visto un guardatiempo de sus características. La fusión de fluidos y mecánica necesitó de mucha ciencia para ver la luz. Un año después nació H2, la primera colaboración el Giulio Papi que incluía los tanques tipo muelle visibles en la carátula en forma de V. En 2014 el modelo H1 cambió de color los líquidos que indican las horas. “Cambiar el color de un fluido tarda un año y hay que comprobar que el nuevo tono perdure en el tiempo. Para eso, se somete a un envejecimiento artificial aplicando 70 ºC a un reloj. Un mes de exposición a este test es equivalente a un año en el guardatiempo”, explica Vouillamoz.

En 2015, HYT ha lanzado varios modelos impactantes. Skull es un diseño único que necesitó la fabricación de una máquina que no existía para aplicar la hidromecánica a la silueta de la calavera. “Este reloj tiene un concepto más filosófico”, cuenta el físico nuclear. “No tiene indicación de segundos”, dice con complicidad, como si así retara a la muerte representada en la esfera.

Este año también aplicaron capas de carbono en su modelo H4. El resultado, un reloj muy liviano. Pero una de las estrellas de este año, que también visita SIAR 2015 es H3, el primer reloj que cuenta con un transfer que es un módulo líquido que impulsa y da energía al movimiento mecánico.

Los retos para concluir la locura que elucubraron en los fundadores de HYT fueron muchos hasta llegar aquí. Uno de ellos, el menisco, que impide que los fluidos se mezclen. Pero lo más complicado fue el recubrimiento de los capilares o tubos conductores de los líquidos para evitar adherencias. Vouillamoz asegura que es el proceso más caro y que la tecnología que usan cuesta más que ningún otro componente del reloj. “Necesita 64 etapas de aplicación”, destaca.

2015 ha sido un año muy productivo para HYT. También presentaron H2 Aviator, con códigos de aviación, carbono y un nuevo e innovador módulo de luz de alta tecnología. El primer reloj tipo dinamo, según el científico. Completan las novedades el H4 Metropolis,  el H4 Alinghi y Skull Maori.

Con estos resultados en diez años de trayectoria excepcional solo queda rubricar lo que Lucien Vouillamoz ha dicho hoy en la conferencia From Complications to Complexity in the Haute Horlogerie en SIAR México 2015: “La locura vale la pena. Luego obtienes tesoros”.

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